|
Ser importante es agradable; ser agradable es muy importante. Lo único nuestro que en verdad no poseemos es el rostro. Nuestro rostro pertenece a los demás. Así que no tenemos derecho a robarles la enorme satisfacción de gozar mirando un rostro amable. Una persona simpática tiene un fulgor en el rostro que va diciendo sin palabras: “Estoy contento de tratar con ustedes. Me agrada su presencia. Me satisface la vida”. ¡Qué rejuvenecedor tratar con una persona así! Cada pensamiento alegre es un masaje que se le da al propio rostro y lo vuelve más simpático (tomado de la revista Selecciones). Podemos contagiar alegría de muchas maneras, dando un trato especial cada vez que lo deseemos, obsequiando detalles, contando historias agradables, sonriendo siempre. Lo cierto, es que no es un don, simplemente es una actitud. Ponerla en práctica no cuesta nada y deja importantes dividendos de riqueza. (TOMADO DE LA REVISTA PARENTESIS) |
| Leave a Comment: |