Entry: ANILLO DE CORAZONES Monday, January 17, 2005




Noviembre llego, tenia que hacerlo. Ya se que en abril sonaba remoto, como suenan las cosas inmateriales, como suena el tiempo entre un auto. Sonaba en ese entonces con tener unos nuevos diez minutos, con besarla otra vez como lo hice esa noche, que ahora recuerdo tan distante como sus pestanas. Aqui esta noviembre, con la fecha de su cumpleanos sonriendome, invitandome a invitarla, como lo hice. Esta vez pase a su casa en mi coche, así que los papeles estaban inversos, era yo quien conducia y ella, por tanto, quien llevaba la pauta. Muchas cosas pasaron en estos siete meses, estuvimos juntos como uno solo, ella se guardo mi corazón y yo el suyo; por cierto, esperaba que después de nuestro encuentro me lo devolviera, en un canje sin palabras, sin explicaciones, en el que ninguno de los dos saliera perdiendo, en una transacción que hiciera justicia a la forma como las cosas habían acabado, casi silenciosamente, tal como empezaron. Pase por ella y al subirse, la lluvia comenzo a musicalizar contra el panoramico. Me miro atenta, sus ojos habían cambiado desde la ultima vez que me vi reflejado en sus pupilas, y sus palabras frías comenzaron por empanar los vidrios. Dividimos la culpa de que todo acabara, acepte con valor que era una decision mas que justa, porque las cosas no funcionaron y todo podria terminar haciendo más dano, sin embargo, rogaba al cielo por un ultimo beso que sellara para siempre el encanto de una relacion nivea e inconclusa. Pretendi hacerlo, pero fui detenido por mi conciencia y por la aridez de su actitud. Cada uno se recosto contra su puerta, dejando entre nosotros la mayor distancia permitida, para que asi, circularan las palabras. Comence por felicitarla, veintitres anos vividos era mas que suficiente motivo. Poco a poco perdimos la tension, como prueba de ello, tengo un abrazo suyo cicatrizado en mi espalda, estuvimos tan cerca, que pude oler su respiracion y sus mejillas. Despues de meditar por un momento, note que el abrazo era de despedida, lo adverti porque sus manos no querian soltarme, al igual que las mias no querian hacerlo con ella, pero tambien supe que no era a ella a quien abrazaba. Mis brazos rodeaban su recuerdo, contra mi pecho estaban siete meses de suenos, de planes truncados, de promesas gaseosas, de una oportunidad rota. Una cancion en la radio nos obligo a separarnos y de alguna manera la lluvia de afuera se colo sobre nuestras caras. Lloramos. Ella limpio mis lagrimas y yo no tuve fuerza para tocar su cara. Sin palabras, saco del bolsillo de su pantalon un corazon que ya no usaba. Me lo ofrecio en sus manos de bandeja y yo lo tome. Tuve en ese momento, un par de corazones, latiendo a diferente velocidad, pero con cierto ritmo, por cada dos latidos del de mi pecho, sonaban tres entre mis manos. Ella solo esperaba, pero al verme concentrado en la percusion de pulsos dejo escapar una sonrisa nerviosa y confeso que ya salia con alguien y que la estaba esperando. Levante la mirada, improvise sobre la idea del canje, y decidi darle lo suyo a cambio. Meti una mano al bolsillo interior de mi chaqueta y envuelto en papel regalo le entregue, lo que ella penso era su corazon de vuelta. La lluvia se convirtio en una inclemente tromba de agua desordenada y ella se bajo. Habian terminado los diez minutos que tanto añore cuando empezamos. Fueron un poco diferentes a lo que esperaba, pero por lo mismo, no pierdo la esperanza de tenerlos nuevamente. No mientras suene en mi torax este compas de dos y tres golpes, y ella en su pecho, de albergue a un anillo de cumpleanos, que promete no enamorarse de nadie hasta que yo consiga un pretexto final para devolverle en unos ultimos diez minutos, su corazon en un auto. A diferencia de los anillos, toda relacion que comienza, tiene fin. Tomado de: La pagina de los cuentos

   1 comments

enamorada
February 12, 2005   08:59 PM PST
 
hola, por primera vez visito tu pagina y me parece encantadora, este relato es triste pero es lindo a la vez, estar enamorado es algo que no tiene explicacion, es hermoso, por eso me llamo enamorada porque decidi siempre estar sumida en ese sentimiento

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